La sensación térmica trepó hasta los 43°C a la siesta de este miércoles, en el marco de una alerta roja por temperaturas extremas que rige para la región.
Así lo informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) a la hora 14:00, el momento de máximo calor de la jornada, según pudo registrar La Sexta.
Las temperaturas agobiantes continuarán en los días siguientes, según prevé el organismo, que también pronostica tormentas aisladas para la tarde noche del viernes.

RECOMENDACIONES
Por su parte, desde el Ministerio de Salud de Entre Ríos recomiendan tomar mucha agua; evitar la exposición al sol y la actividad física entre las 10:00 y las 18:00, vestir ropa clara, liviana y holgada; y mantenerse en lugares ventilados para evitar complicaciones en la salud por la ola de calor.
Los extremos de temperatura muy elevados son una amenaza natural para la salud humana que pueden ocasionar efectos entre leves a moderados, pero que también pueden generar situaciones de peligro, sobre todo para los grupos de riesgo, como niños y niñas, personas con enfermedades crónicas y mayores de 65 años.
Acorde con esto, desde la cartera de Salud se considera importante estar alerta ante síntomas como sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, sed intensa y sequedad en la boca, calambres musculares, agotamiento, cansancio o debilidad; dolores de estómago, inapetencia, náuseas o vómitos; dolores de cabeza; irritabilidad –llanto inconsolable en los más pequeños–; mareos o desmayo.
En los bebés puede verse la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal, mientras que en adultos mayores puede generar un cuadro de deshidratación que debido a la rápida pérdida de líquidos y sales corporales puede producir una situación más grave.
Se recomienda ante estos casos solicitar de inmediato asistencia médica, ubicar a la persona afectada a la sombra, en un lugar fresco y tranquilo, intentar refrescarla, mojarle la ropa y darle de beber agua fresca.
Para evitar el golpe de calor, es necesario:
– Beber agua con regularidad, incluso sin sentir la necesidad de hacerlo, por lo menos dos litros por día.
– Ingerir alimentación liviana, sin mucha cantidad de grasas y azúcares. Evitar comidas de lenta digestión, como así también bebidas con cafeína, con alcohol o muy azucaradas.
– Ubicarse en un lugar fresco y con buena circulación de aire.
– No realizar actividad física, ni exponerse al sol en los horarios de máxima temperatura.
– Vestir con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros.
– A los bebés se les debe dar el pecho con mayor frecuencia.
– A los niños se les debe ofrecer abundante agua segura y jugos naturales durante todo el día.













