Granja Tres Arroyos, el gigante de la industria alimenticia argentina liderado por la familia De Grazia, ha puesto en marcha un ambicioso plan para reestructurar una deuda integral que supera los u$s350 millones.
Tras décadas de expansión y liderazgo en el sector avícola, la compañía enfrenta hoy una crisis financiera que la ha llevado a diseñar, junto a la consultora Valo Columbus, una estrategia para recuperar liquidez y garantizar su continuidad operativa ante compromisos acumulados con bancos, proveedores y organismos fiscales. La novedad fue dada a conocer por el sitio IProfesional, especializado en el mundo de la industria y el comercio.
El objetivo central del plan es obtener una inyección de liquidez de más de u$s115 millones mediante diversas herramientas financieras y operativas. Entre las medidas más destacadas se encuentra la apertura de la empresa a nuevos socios, algo inédito en su historia familiar, buscando inversores que aporten u$s45 millones.
Además, la firma pretende optimizar su infraestructura mediante la modalidad de "fazón", produciendo para terceros en plantas que actualmente no operan a plena capacidad. Un punto clave que afecta directamente a la provincia de Entre Ríos es la decisión de la empresa de desprenderse de activos considerados secundarios para recaudar unos u$s30 millones. En este listado de desinversiones se incluyen establecimientos emblemáticos de la región, como el tambo ubicado en Santa Elena, el establecimiento de producción porcina de Bella Vista (Corrientes) y la planta Becar de Concepción del Uruguay.
Con estas ventas, la compañía busca concentrar todos sus recursos en preservar su negocio principal: la cadena avícola. Para resolver la deuda con sus proveedores, Granja Tres Arroyos ha propuesto cuatro alternativas de pago que van desde quitas de capital del 75% hasta planes de pago a siete años sin quitas.
La empresa enfatiza que necesita que sus proveedores estratégicos sigan suministrando materias primas durante este proceso. Como respaldo, ha ofrecido garantías reales y la cesión de derechos de cobro de futuras exportaciones a mercados clave como China, Chile y la Unión Europea.
El éxito de esta reestructuración depende de una adhesión masiva de los acreedores y de la obtención de nuevo financiamiento. No obstante, la dirección de la firma ya contempla opciones legales como un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) en caso de que las negociaciones se compliquen. El futuro de una de las empresas más importantes de la producción entrerriana y nacional queda ahora supeditado a la confianza de bancos, inversores y el mercado de capitales.












