La comunidad católica de San José de Feliciano celebró un acontecimiento histórico con la dedicación de su templo parroquial y la consagración de su altar, concretando un anhelo que se remonta a más de dos siglos atrás. La obra representa la realización de un sueño compartido por generaciones de fieles y se convierte en el cuarto templo de la ciudad destinado al culto y la vida espiritual de la comunidad.
Con motivo de esta celebración, la parroquia recibió un mensaje y la Bendición Apostólica del Papa León XIV. En una carta enviada desde el Vaticano, el Santo Padre expresó su cercanía espiritual con los fieles, se unió a la acción de gracias por la inauguración del templo y destacó la importancia de este espacio como lugar de encuentro con Dios, de oración y de crecimiento en la fe, registró La Sexta.
El Pontífice también alentó a la comunidad a continuar su tarea evangelizadora, llevando la Palabra de Dios, los sacramentos y la ayuda fraterna a quienes más lo necesitan. Finalmente, impartió su Bendición Apostólica e invocó la protección de la Virgen María sobre todos los fieles. La inauguración del templo constituye así un hito religioso e histórico para San José de Feliciano y un símbolo de fe, unidad y esperanza para las futuras generaciones.

La Bendición Apostólica del Papa
Su Santidad León XIV saluda con afecto al Párroco y a los fieles de la Parroquia San José de Feliciano, con motivo de la dedicación del templo y la consagración del altar, y se une a su acción de gracias al Señor por este acontecimiento, que recibe en su seño al santo Pueblo de Dios inspirando su alabanza., acogiendo su acción de gracias, llamándolo a la sincera conversión y, en definitiva, siendo lugar de encuentro con Jesús que se ha querido hacer compañero en medio de sus gozos y sus sufrimientos.
Asimismo, los anima a seguir intensificando lo esfuerzos para que llegue a todos la luz de la Palabra de Dios, el consuelo de los sacramentos, el auxilio de la oración y la ayuda caritativa y fraterna a los más necesitados.
Con estos sentimientos, el Santo Padre, invocando la protección maternal de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sobre esa comunidad parroquial, les imparte complacido la implorada Bendición Apostólica, prenda de copiosos dones celestiales.















