Familiares de Horacio Ramón Leiva, quien murió atropellado en el ingreso a Bovril el sábado 26 de diciembre cuando circulaba en bicicleta, se movilizaron nuevamente para exigir justicia. La marcha fue este martes por la noche, al cumplirse un mes del siniestro que le costó la vida a Leiva. La concentración fue en la bicisenda de acceso a la localidad y terminó en la plaza central.
En la causa penal, que se abrió para determinar cómo sucedió el hecho, se encuentra señalado un joven de 23 años, de Alcaraz Primero, que conducía el Renault Symbol que se llevó por delante al hombre. Puesto que la causa todavía sigue en la primera etapa de investigación, los familiares de Leiva, por recomendación de su abogado, no revelaron el nombre del acusado.
"Hoy, 26 de enero, hace un mes de la tragedia que sucedió por culpa de un imprudente asesino al volante. Queremos justicia por Ramón Leiva y que el culpable pague por su imprudencia", dijeron los familiares de Leiva, que adelantaron que el 26 de febrero realizarán la cuarta marcha por justicia.
Al finalizar la marcha, Ángela Noriega, esposa del fallecido, leyó una carta en la que recordó el trágico día: "El 26 de diciembre saliste Ramón a jugar tus números, como siempre lo hacías. Te fuiste a andar en bici, a dar una vuelta, por tus rodillas operado por tus rehabilitaciones. A las 20:45 se escuchaba la sirena de la ambulancia. Eran las 22: 23 de la noche; no llegabas a casa. De repente, mi hermano me pasa una foto del accidente donde estaba tu bicicleta tirada y vi el cuerpo tirado arriba del capot del auto y le dije a Yago: 'Mirá si es tu papá'. Y me contesta: 'No, mamá'. A las 12 de la noche me enteré que eras vos el del accidente; que vino un imprudente al volante y te arrebató la vida . Me pregunto porqué mi Dios. Todavía no lo entiendo. Ya un mes que no te tenemos entre nosotros. Dejaste la casa vacía, Ramón. Te lloran tus hijos, tus nietos, hermanos, sobrinos, cuñados. Sé que estás sentado a la diestra del Dios padre todo poderoso. Al escribir esta carta, sé que me estáss escuchando. Se me hace un nudo en la garganta y mis lágrimas caen. Todavía no entendemos porqué a vos y sigo preguntándoselo a Dios. No hallo respuesta. La casa se siente vacía sin vos. Te busco en cada rincón. Espero que llegués en tu bicicleta y que te sientes afuera. Sólo le pido a Dios justicia. Que el culpable vaya preso".













