Daniela Eva Jauck, oriunda de Santa Elena, de 33 años, es doctora en Psicología y viajó a Ecuador el 17 de febrero como becaria posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) a realizar una cooperación e intercambio de experiencias con una universidad ecuatoriana. Tenía fecha de regreso el 24 de marzo, pero la pandemia mundial de coronavirus, el cierre de fronteras y de vuelos en Argentina, impidieron que pudiese volver a casa, por lo que quedó varada en aquel país al igual que una multitud de alrededor de 500 argentinos.
"Trabajo en el Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación del Conicet y vine a Quito, Ecuador, a hacer tareas de investigación en la PUCE (Pontificia Universidad Católica de Ecuador). Me acompañó mi pareja, Luciano Brambilla, que es doctor en Biología y también vino a investigar, en su caso a la Escuela Politécnica Nacional, como investigador de la Universidad Nacional de Rosario", contó la profesional en diálogo con La Sexta.
Y aclaró: "Vinimos mucho antes de que el coronavirus fuera un problema grave a nivel mundial, ya estaba en China pero no nos imaginábamos, nosotros ni nadie, que se podía extender tan rápido por todas partes". "Además, que estemos en el exterior no significa que tengamos coronavirus; incluso acá en Ecuador estamos en cuarentena hace mucho tiempo, antes que Argentina, y lo único que queremos es poder volver a nuestro hogar, hacer allá la cuarentena como corresponde y tomar todas las medidas que se requieran", dijo.
"No es que uno no volvió antes porque no quiso; el Gobierno tomó una medida de un día para el otro y no nos dio tiempo de reprogramar el vuelo y hacer toda la movida que hay que hacer, porque no es lo mismo manejarse en un colectivo que en un avión. Si a mí me hubieran dicho: 'Mirá, tenés tres días para reprogramar el vuelo y volverte', lo hubiera hecho, por más que nos iban a cobrar una importante multa que se paga cuando cambiás la fecha, y la hubiera pagado para volverme, a pesar de que hemos gastado muchísima plata haciendo un esfuerzo enorme. Pero no estuvo esa posibilidad", subrayó.
Acerca de su situación actual, Daniela contó: "Tuvimos la suerte de que conocí a una argentina en un supermercado y ella nos está dando alojamiento, pero de buena onda. Si no fuera porque Mónica es súper solidaria y nos está dando una mano, tendríamos muchísimos más gastos, porque acá todo es carísimo y se hace re difícil. Nos estamos quedando sin plata y desde la Embajada no se mueven, ni siquiera tienen contacto personal con nosotros, solo con algunos". "En mi caso voy llenando cinco formularios, pero hasta ahora no hay ninguna solución", lamentó.
Además, indicó: "Desde que empezó la repatriación, han enviado aviones a un montón de otros países y todos los que estaban ahí se han podido ir, pero a nosotros no nos han dado bola". "Así que estamos desesperados, más que nada porque estás en un lugar que no es el tuyo y con la incetidumbre de no saber nada de lo que está pasando allá", expresó la investigadora.
Finalmente, Daniela contó que "es muy común que en el Conicet se haga este tipo de pasantías cada dos años". "Esta es mi primera experiencia en el exterior, hermosa" , remató, de manera irónica.
500 ARGENTINOS VARADOS EN ECUADOR
El grupo de argentinos varados en Ecuador elaboró una carta abierta a la que tuvo acceso La Sexta y que se reproduce a continuación:
Carta de los olvidados en un país de la lejana América Latina:
“Hagan Lobby”
Es de nuestro mayor agrado presentarnos ante todos y, también, poder contarles nuestra delicada
situación.
Somos un ‘puñado’ – un puñado de casi quinientos- (como diría algún medio de por allá) de
personas varadas en el exterior, en este caso, Ecuador. ¿Nuestra nacionalidad y punto en común? Somos
argentinos. Algunos han llegado hace más de tres meses, otros no tanto; algunos vinieron buscando un
cambio en sus vidas, otros por trabajo, otros solo de paseo. Pero hoy todos nos encontramos en Ecuador
por la misma razón: el COVID-19.
Hemos sido pasivos y comprensivos estas dos semanas de cuarentena porque entendemos la
dimensión de la problemática que se presenta a nivel mundial (aunque también hemos recibido muchos
agravios a distancia de nuestros compatriotas). Algunos de nosotros con dificultades médicas (recetadas),
otros con hijos menores, otros sin techo, otros recibiendo abusos de la policía (porque no tenemos “CASA”
en este país ni recursos como para pasar la cuarentena tan estricta que nos plantean), y otra compatriota
con tratamiento oncológico, entre otros tantos casos.
Será por nuestra comprensión y pasividad el motivo por el cual casi ningún medio nos nombra, o
será por la ineficiencia de la embajada tal vez, que viendo como todos los demás países han repatriado a
sus connacionales (mientras en Ecuador seguimos en cero) nos continúan pidiendo paciencia con el mismo
fervor con el que nos piden endeudarnos con nuestras tarjetas de crédito o solicitando préstamos
personales, así como exigiéndole a nuestras familias. Será la culpa de ambos quizás ya que nombrar a las
aerolíneas que nos han dejado tirados porque los vuelos (ya pagos) no eran “redituables económicamente”
sería en vano.
Pero entre tanto bagaje de información escasa y repetida vamos a hacer caso al último consejo que
nos dio nuestra embajada ya que, aparentemente, en otros países funcionó y la responsabilidad está en
nuestras manos (y en tus teléfonos virilizándonos):
“Hagan Lobby”














