El Museo Municipal de Bellas Artes de La Paz fue escenario el sábado de un emotivo homenaje a Duval “El Negro” Arlotti, uno de los grandes referentes del automovilismo de la localidad, quien celebra 68 años de trayectoria vinculada al mundo de los fierros.
Según registró La Sexta, la jornada reunió a familiares, amigos, aficionados y protagonistas de distintas épocas del automovilismo local, en una propuesta que permitió recorrer parte de la vida deportiva de Arlotti a través de fotografías, trofeos, vehículos clásicos y distintos elementos que forman parte de su extensa historia en las pistas.
La muestra itinerante, denominada en homenaje al “Caballero de las Pistas”, permanecerá abierta al público hasta el 12 de octubre, ofreciendo a vecinos y visitantes la posibilidad de conocer de cerca las proezas y los logros de una figura estrechamente ligada a la identidad fierrera de La Paz.
Los homenajes tendrán otro momento especial el 10 de octubre, cuando familiares y allegados participen de la denominada “Caravana de la nostalgia”. La actividad comenzará en el polideportivo, lugar donde antiguamente funcionaba un circuito, y recorrerá distintas calles de la ciudad hasta finalizar en la Casa de la Cultura.

Una familia marcada por los fierros
Alberto “Tito” Arlotti, primo de Duval, destacó el significado de este reconocimiento y recordó que la pasión por el automovilismo forma parte de la historia familiar. “Nosotros somos una familia fierrera”, explicó días atrás a Ovación -del diario Uno-. En ese sentido, recordó a su tío Juan Arlotti, quien tuvo una importante industria en La Paz, Juan Arlotti y Compañía, dedicada a la fabricación de máquinas agrícolas. Sus hijos, Tití y Duval, también quedaron ligados para siempre a los motores y las competencias.
“Tití lamentablemente se nos fue hace un par de años. Duval está cumpliendo en noviembre 84 años. Está vigente, trabaja todos los días en su taller metalúrgico y prepara el motor del auto de su hijo, Tuti Arlotti, que corre en el TZ Internacional”, contó Tito.
Y agregó: “A su vez está cumpliendo 68 años de trayectoria con el automovilismo. Estamos honrando la vida, como quien dice. Es una persona que ha dedicado su vida al trabajo”. Duval se inició muy joven. “Empezó a los 16 años como acompañante de un primo nuestro, Mario Arlotti, que corría con un Ford A”, recordó su primo.

Campeonatos, karting y una historia sobre ruedas
Con el paso de los años, el “Negro” Arlotti se convirtió en uno de los nombres destacados del automovilismo de la región. Junto a su hermano Tití formó parte de una dupla que cosechó numerosos logros. “Era muy difícil ganarle”, aseguró Tito al repasar aquella época. Los hermanos comenzaron con el karting entre 1964 y 1965. Duval fue el primer ganador de una carrera de karting en La Paz, además de incursionar en motociclismo, disciplina en la que llegó a ser campeón.
Más tarde llegaron las tradicionales cafeteras, con competencias en distintas localidades de la costa del Uruguay, como Chajarí, Concordia y Colón. Allí Arlotti alcanzó tres campeonatos consecutivos. La familia también fue protagonista de un capítulo especial con la construcción de un Fórmula 5, que se convirtió en el primero con efecto suelo de la provincia.
“Lo que representaba para nosotros el auto era la familia, porque el pueblo estaba todo compenetrado con los Arlotti. Donde había una carrera íbamos todos”, recordó Tito, reflejando el vínculo que se generó entre la familia, los autos y la comunidad.
Por razones laborales, Arlotti dejó con el tiempo la competencia directa, pero nunca se alejó de los motores. Su nueva etapa estuvo vinculada a la preparación mecánica, una tarea que continúa desarrollando hasta la actualidad. Esa vigencia es precisamente una de las características que sus familiares y amigos destacan al hablar de su trayectoria. A sus 83 años, continúa trabajando diariamente en su taller y participando activamente de la preparación del auto de su hijo.

Una muestra para recorrer 68 años de historia
La exposición reúne cerca de 100 trofeos, fotografías de distintas etapas de su carrera, vehículos y objetos vinculados a su trayectoria deportiva.
La propuesta también tiene un carácter interactivo. Entre los atractivos se encuentra un motor de un auto de competición completamente desarmado, acompañado por una especie de banco de pruebas que permitirá a los visitantes observar cómo se verifica el funcionamiento de un motor de carreras.
También se exhibe una moto de competición que llegó a alcanzar las 3.000 revoluciones, mientras que en el patio de la Casa de la Cultura se encuentra un auto de carreras y existe la posibilidad de sumar otros vehículos de competición.













